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martes, 22 de noviembre de 2022

LA IMPORTANCIA DE PEDIR AYUDA


LA IMPORTANCIA DE PEDIR AYUDA

Cuando nos enfrentamos a distintas situaciones de nuestro día a día, hay muchos momentos en los que pedir ayuda se vuelve necesario. Es un tema muy interesante del que no se habla mucho ya que no hay una asignatura en el colegio que nos ayude a entender la importancia y el impacto que tiene en nuestras vidas saber pedir ayuda.

De hecho, desde mi experiencia profesional y personal, el acto de pedir ayuda puede implicar una sensación interna de “fracaso” “de no ser capaz de hacerlo por mi mismo/a” y nos han enseñado que tenemos que saber hacer las cosas y desenvolvernos como personas individuales y no solamente eso, sino que además tenemos que hacerlo bien.

Lo que ocurre es que muchas veces se genera una expectativa errónea en el sentido de que al pedir ayuda nos arriesgamos a que alguien nos diga que NO, y se da por hecho que quizás esa persona que tenemos al lado y que tanto nos conoce debe adivinar que necesitamos su ayuda sin que se la hayamos pedido, es decir, enfocar las situaciones desde: los demás deben saber que es lo que yo necesito sin necesidad de comunicarlo.

Es curioso porque pedir ayuda genera miedo en las personas y es algo que parece bastante contradictorio ya que el hecho de solicitar esa ayuda es algo bueno a nivel personal.

Para eso lo primero que tenemos que hacer es ser honestos con nosotros mismos, aceptar que quizás haya situaciones en las que en compañía no solamente caminemos mejor, sino que incluso lo haremos mucho más rápido, es tan sencillo como coger el móvil y hacer una llamada o escribir un WhatsApp e incluso mandar una nota de voz.

Hoy en día, no nos resulta llamativo aquellas personas que solicitan ayuda a través de una historia de Instagram, de hecho, las redes sociales tienen un impacto muy bueno en la sociedad cuando se manejan con utilidad.

Pero si nos acomodamos en creer que estamos bien, que podemos nosotros solos con todo y para ello pensamos que los demás no nos entienden, o intentamos hacer muchas cosas durante el día para absorbernos y no dedicas tiempo a pensar, estamos cayendo en nuestra propia trampa de pensamientos.

Creo que no me equivoco si afirmo que todas las personas queremos vivir una vida mejor, sentirnos a gusto con nosotros mismos, ¿pero ¿qué hacemos para conseguirlo?, ¿trabajamos o dedicamos tiempo para ayudarnos a sentirnos mejor?

La ayuda no siempre es externa, no tiene que venir de los demás, también existe la ayuda que nosotros mismos nos proporcionamos, ese espacio de tiempo en el que trabajamos y hacemos cosas que nos hacen sentir mejor.

Quizás tener esa conversación incomoda con un amigo ante una situación que te está generando malestar en principio puede parecer que es algo que más que ayudarte provocará una situación de conflicto, pero cuando uno se ayuda a si mismo a que los

demás entiendan sus sentimientos de forma asertiva, realmente se está haciendo un gran favor.

Quizás te encuentres en la situación de necesitar acudir a terapia psicológica porque sientes que hay cosas de tu infancia que están repercutiendo en tu yo adulto, o quizás estás atravesando una etapa en la que te sientes un poco perdido y necesitas trabajar que está pasando, y pedir ayuda psicológica, pero es complicado dar el paso de coger el teléfono y pedir cita, porque es aceptar y asumir que necesitamos ayuda.

Y no, esto no es algo malo, todo lo contrario, te estás haciendo un favor no solamente a tu yo del presente, sino que esto también repercute en la persona que serás en un futuro.

Todos tenemos derecho a tener un mal día o quejarnos por alguna situación que hayamos vivido, pero no podemos quedarnos anclados ahí, tenemos que ir más allá, pedir ayuda es necesario porque nos enseña que hay algo que no funciona, que no va bien o que simplemente no me gusta y me hace sentir mal. Hay que coger las riendas de nuestras vidas y decirnos NECESITO AYUDA Y VOY A PEDIRLA.

Es un acto de generosidad, de ser justos con nosotros mismos ya que nos hace crear un espacio en el cual vamos a conectar con nuestro mundo interno, podemos ver nuestras fortalezas y debilidades, y cuales son nuestros miedos.

Me gustaría destacar que a veces se genera el pensamiento de: “si yo le pido que me haga un favor voy a tener que devolvérselo” y esto no siempre ocurre de forma consciente, si no que lo llevamos integrado, como la sensación de estar en deuda con la otra persona si nos ayuda, es decir, esto se puede traducir a pensar que todo lo que hacemos se hace esperando obtener algo a cambio.

Tras exponer esa reflexión os pido que penséis las siguientes preguntas:

¿Cuándo alguien te pide un favor y tu aceptar a ofrecerle tu ayuda, lo haces porque estás esperando obtener algo a cambio?

¿Cuándo te pide ayuda, le dices que si o no dependiendo de si te ha hecho ya un favor antes o no?

Normalmente cuando nos quedamos esperando algo de las otras personas realmente es un reflejo de lo que hay dentro de nosotros, es decir, lo que queremos o esperamos que hagan por nosotros. Esto quiere decir que para poder cambiar nuestras creencias en relación con las demás personas primero tendríamos que trabajar en cual es nuestro autoconcepto.

Esto se puede observar desde la educación que recibimos en la escuela, el modelo educativo en el que hemos crecido digamos que favorece que los niños/as después sean adultos donde destaca la autoexigencia y el perfeccionismo ya que esto se ha premiado y reforzado.

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Un ejemplo para entenderlo mejor lo podemos ver ante la nota de un examen, si un chico saca un 10 se premia, se considera que es el más listo de la clase, el mejor, todos los profesores hablan maravillas de él, es como el modelo ideal a seguir y alcanzar.

En cambio, cuando un chico que se ha esforzado muchísimo, que recibe clases particulares por las tardes, consigue sacar un 7 en un examen, pasa desapercibido, es la obligación que tienen los estudiantes a alcanzar la excelencia. Pero es un enfoque que realmente nos hace pensar e integrar que no necesitamos a nadie para salir adelante, porque tenemos la obligación de ser autosuficientes e independientes.

¿Qué podemos decir para pedir ayuda?

  • -  ¿Te importaría ayudarme?

  • -  ¿Puedo pedirte un favor?

  • -  ¿Puedes hacerme un favor?

  • -  ¿Te importaría echarme una mano?

    BENEFICIOS DE PEDIR AYUDA PSICOLÓGICA

    Pedir ayuda psicológica es fundamental cuando sentimos que necesitamos la orientación/ayuda de un profesional de la salud mental, hay que ser muy valientes como comentaba al principio para tomar esta decisión y dar el paso de contactar para recibir dicha ayuda.

    Hay que asumir que no siempre podemos con todo lo que nos sucede, y eso es algo completamente normal, y es cierto que cuando pedimos ayuda a un profesional de la salud mental no quiere decir que el dolor vaya a desaparecer en la primera sesión o que nos aplicará una técnica que es milagrosa y hará desaparecer esos sentimientos que nos provocan malestar, eso no existe y tampoco sería bueno o positivo para nosotros.

    Obtener escucha incondicional de un profesional que nunca te va a juzgar es uno de los principales beneficios como también lo son:

    -Que comprendan lo que estas sintiendo
    -Permitirte aceptar la situación
    -Retomar poco a poco tu vida
    -Entender mejor los tiempos personales de cada uno -Buscar nuevas motivaciones

    - Reestablecer el equilibrio emocional
    Pedir ayuda nos hace humanos, trabajemos en nosotros mismos.

Gracias por vuestras aportaciones a Asemfa Córdoba.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

El trastorno de estrés postraumático

Descripción general

El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad de salud mental
desencadenada por una situación aterradora, ya sea que la hayas
experimentado o presenciado .Los síntomas pueden incluir reviviscencias,
pesadillasyangustiagrave,asícomopensamientosincontrolablessobrela
situación.

Muchas personas que pasan por situaciones traumáticas quizás tengan
dificultad temporal para ser afrontarlas pero con el tiempo y el
autocuidadogeneralmentemejoran.Silossíntomasempeoran,duranmesese
inclusoaños,einterfierencontusactividadesdiarias,esposiblequetengas
trastorno de estrés postraumático.

Obteneruntratamientoefectivodespuésdequesemanifiestenlossíntomas
de trastorno de estrés postraumático puede ser esencial para reducirlos
síntomas y mejorar el bienestar de la persona
Síntomas

Los síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT) pueden comenzar
dentro de un mes de un suceso traumático, pero a veces pueden no aparecer
hasta años después. Estos síntomas ocasionan considerables problemas en
situaciones sociales o laborales y en las relaciones. También pueden interferir
con tu capacidad de hacer tus tareas normales de todos los días.

Los síntomas del trastorno de estrés postraumático por lo general se agrupan
en cuatro tipos :recuerdos intrusivos ,evasión ,cambios en el pensamiento y en
los estados de ánimo y cambios en las reacciones físicas y emocionales. Los
síntomas pueden variar con el paso del tiempo o según la persona.
Recuerdos intrusivos.

Los síntomas de los recuerdos intrusivos pueden ser:
 Recuerdos recurrentes, involuntarios y angustiantes del hecho traumático
 Revivir el hecho traumático como si estuviera sucediendo otra vez

(reviviscencia)
 Sueños perturbadores o pesadillas acerca del hecho traumático
 Angustia emocional grave o reacciones físicas a las cosas que te
recuerda el suceso traumático.

Evasión
Los síntomas de la evasión pueden ser:
 Tratar de evitar pensar o hablar acerca del suceso traumático
 Evitar lugares, actividades o personas que te recuerden el suceso
traumático.

Cambios negativos en el pensamiento y en los estados de ánimo
Los síntomas de los cambios en el pensamiento y en el estado de ánimo
pueden ser:

 Pensamientos negativos sobre ti mismo ,otras personas ,o el mundo en
general
 Desesperanza acerca del futuro.
 Problemas de memoria, incluso no recordaras hechos importantes del
suceso traumático.
 Dificultad en mantener relaciones cercanas.
 Sentirte distanciado de tus familiares y de tus amigos.
 Falta de interés en las actividades que antes te gustaban
 Dificultad para sentir emociones positivas
 Sentirte emocionalmente insensible

Cambios en reacciones físicas y emocionales
Los  síntomas de los cambios en las reacciones físicos y emocionales(también
llamados síntomas de excitación) pueden ser:

 Asombrarte o asustarte fácilmente
 Estar siempre alerta al peligro
 Conducta autodestructiva, como por ejemplo beber en exceso o conducir
demasiado rápido
 Trastornos del sueño
 Dificultad en concentrarte
 Irritabilidad, arrebatos de ira o conducta agresiva
 Sentimientos abrumadores de culpa o vergüenza
En los niños de 6 años y menores, los signos y síntomas también pueden incluir:
 Recrear el evento traumático o aspectos de este a través del juego
 
traumática durante más de un mes ,si son graves, o si sientes que tienes
problemas en retomar el control de tu vida, habla con un profesional del
cuidado de la salud. Consigue un tratamiento cuanto antes para evitar que los
síntomas del trastorno de estrés postraumático empeoren.
Si tienes pensamientos suicidas.


Sueños aterradores que podrían o no incluir aspectos del evento
traumático.
Intensidad de los síntomas.

Con el tiempo, los síntomas del trastorno de estrés postraumático pueden
variaren intensidad. Puedes tener más síntomas de trastorno de estrés
postraumático cuando estás estresado en general o cuando te encuentras con
cosas que te recuerdan lo que atravesaste. Por ejemplo, puedes escuchar el
petardeo de una auto y revivir experiencias de combate. O puedes ver uniformes
en las noticias acerca de una agresión sexual y sentirte abrumado por los
recuerdos de tu propia agresión.
Cuándo consultar con el médico
Si tienes pensamientos y sentimientos perturbadores acerca de una situación.





Gracias por vuestras aportaciones a Asemfa Córdoba.

ANSIEDAD Y PREOCUPACIONES

ANSIEDAD Y PREOCUPACIONES

¿POR QUÉ NOS PREOCUPAMOS?
Ante una situación difícil, un problema o algo que nos provoca un malestar surge una
preocupación. Las personas en una situación complicada lo que pretende es minimizar
aquellas circunstancias que le provocan un malestar y por eso mismo, preocuparse por las
cosas que nos suceden nos ayuda a ocuparnos de esa situación y buscar soluciones ante
los problemas.
Es normal que nos preguntemos si lo que realmente queremos es eliminar aquellas cosas
que nos crean malestar y buscar una solución, ¿por qué preocuparnos por las cosas justo
nos genera ese malestar que queremos entender?, ¿por qué seguimos preocupándonos?
Me gustaría aclara que preocuparse es necesario, y nos ayuda en esa búsqueda de
soluciones, pero cuando esto se vuelve patológico nos encontramos ante un problema, ya
que las preocupaciones ocuparán la mayor parte de nuestro tiempo. Cuando me refiero a
patológico quiero decir a pensar que tenemos la obligación de preocuparnos todos los días
porque así vamos a solucionar nuestros problemas.
Ejemplos de situaciones que pueden generar una preocupación:
En el colegio: tener muchas tareas que realizar, sentir que por más que estudiamos o nos
implicamos no conseguimos o alcanzamos las expectativas que nos hemos marcado.
En el contexto social: tener que enfrentarnos a una situación de conflicto o una situación
en la que debemos decir “no” y poner nuestros limites personales como puede ocurrir en
el trabajo.
Situaciones personales: tener que lidiar con el duelo de algún familiar, un divorcio o
incluso una mudanza.
Algunas de las cosas que provocan que continuemos preocupándonos ante
las cosas que nos suceden son:
NECESIDAD DE CONTROLAR LA SITUACIÓN
Cuando dedicamos tiempo de nuestro día a preocuparnos por algunas cosas se genera la
falsa sensación de tener más control sobre el problema, es cierto que preocuparse forma
parte del proceso de solución del problema porque nos permite tomar un espacio en el
que pensar alternativas o soluciones, es por eso mismo que algunas personas se pueden
plantear “si pienso mucho en este problema, la solución aparecerá por si sola”.
POR NUESTRA FORMA DE SER, LA PERSONALIDAD
Algunas personas consideran que se preocupan por casi todas las cosas que le ocurren
porque “yo soy así”, “forma parte de mi personalidad”, “si no me preocupara por todo lo
que me pasa realmente no sería yo”, lo que ocurre es que al hacer estas afirmaciones
realmente se está normalizando esa conducta, la preocupación pasa a ser algo natural y
normal.

Hay que tener en cuenta que no es lo mismo ser responsables que preocuparnos por las
cosas. No es más responsable el que más se preocupa ni un irresponsable el que no lo
hace constantemente.
Se debe buscar el equilibrio, es decir, dedicar parte de nuestro tiempo a pensar en como
solucionar una situación, o aquello que nos está pasando por la mente.
Quizás podemos llamarlo LA HORA DE PENSAR.

En esa hora, nos podemos sentar en un escritorio, con papel y lápiz y reflexionar porque
nos sentimos así, que es lo que realmente nos preocupa, que nos gustaría hacer para poder
solucionar la situación y una vez que haya pasado el tiempo que hemos establecido para
pensar, dedicar nuestro día hacer otras cosas, no darle más espacio a esos pensamiento
intrusivos que aparecen, porque finalmente si no lo hacemos así conseguirán ser los
protagonistas de nuestros días ocasionándonos mucho sufrimiento.
También nos puede ayudar observar y darle un nombre a lo que estamos
sintiendo, eso nos permite aceptarlo y ser más comprensivos con nosotros mismos y con
la situación que estamos viviendo.

Por ejemplo: me estoy sintiendo preocupada porque me han dicho que tengo un problema
de salud mental y hasta día de hoy no sabía que eso existía, pero es normal que me sienta
así, cualquier persona en mi situación tiene derecho a sentirse de esta forma.
Para esto nos puede ayudar mucho aprender de la situación, puede que leer acerca
de la situación nos de herramientas para enfrentarnos mejor a ella, hablar con otras
personas y desahogarnos o buscar que alternativas han hecho otras personas que se
encontraban en una situación parecida a la tuya. Esto permite aumentar la sensación de
confianza en uno mismo, nos ayuda a sentirnos más preparados y entender que
probablemente haya más personas que se hayan tenido que enfrentar a este tipo de
situación.

Buscar apoyo en las personas que nos rodean nos ayuda muchísimo, ya que nos
permite desconectar, y nos hace sentir mejor. El simple hecho de que una persona nos
escuche y nos dedique tiempo, ya nos ayuda mucho.
Es importante cuidar de uno mismo, ante una situación complicada las personas tienen
la tendencia a descuidarse, dejar de comer bien, dejan de ir al gimnasio o dejan de hacer
aquellas cosas que les gusta y les hace sentir felices. Hay que prestar mucha atención a
esto, seguir comiendo cosas sanas, jugar con nuestra mascota, salir a pasear, darnos un
baño relajante, cualquier cosa que nos ayude a nosotros mismos a sentirnos mejor.
Cuando somos capaces de gestionar nuestras preocupaciones y activamos mecanismos
que nos ayudan a que estén en equilibrio nuestro nivel de ansiedad disminuye
considerablemente, y así podemos invertir nuestras fuerzas y energías en los recursos
personales de los que disponemos y realizar cosas que nos provocan bienestar, que
mejoran nuestro estado de ánimo y en definitiva nos estamos ayudando a nosotros
mismos.

Probablemente muchas personas se sientan identificadas si digo que PREOCUPARNOS
EN EXCESO PUEDE HACER QUE NOS DUELA LA CABEZA.
Y entonces, ¿de qué forma está relacionada la ansiedad de preocuparnos y los dolores de
cabeza?

Es muy curioso porque el dolor de cabeza es una de las dolencias más extendidas en
nuestra población, y es cierto que en principio puede no ser una patología grave, ya que
no es una enfermedad, pero esta puede ser incapacitante ya que no permite seguir el ritmo
normal de nuestro día a día, dificultad la realización de tareas cotidianas por muy sencillas
que sean e incluso hacen sentir a la persona con una sensación de bloqueo.
LA CEFALEA TENSIONAL

Este dolor de cabeza se caracteriza por ser un dolor generalizado en toda la cabeza que
normalmente se extiende tanto por el cuello como por los hombros. Las personas que lo
sufren muchas veces lo describen como si tuvieran una banda elástica alrededor de la
cabeza, con una sensación de opresión.

Cuando las personas se encuentran bajo una situación de estrés o que le provoca ansiedad
por no saber cómo gestionarla o bien como enfocarla para encontrar una solución acorde
a sus perspectivas, tienen la tendencia, a veces de forma consciente y otras
inconscientemente, de preocuparse mucho por todo y no dejar de darle vueltas a la cabeza.
Esta forma de enfocarlo lo que provoca es que la tensión se acumule, y quizás cuando
lleguemos a última hora del día aparecen estos dolores de cabeza.

Si alguna persona se está sintiendo identificada con esto que planteamos tiene que
reflexionar si la gestión que está realizando de las situaciones estresantes que vive es la
adecuada o por el contrario ese dolor de cabeza que sienten le está intentando transmitir
el mensaje de que debe gestionar y abordar las preocupaciones de otra perspectiva que no
lo provoque tanto malestar emocional.

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

La ansiedad es una reacción que se produce en las personas y que todos hemos
experimentado en algún momento de nuestras vidas. Esto se genera cuando consideramos
que hay algún estimulo que vemos como amenaza lo que provoca que nuestro cuerpo se
prepara para generar una respuesta adaptativa a la situación que vivimos. La ansied ad es
un mecanismo de protección que tenemos las personas, nos ayuda a solventar situaciones.
Lo que ocurre es que a veces nos activamos para dar una respuesta ansiosa sin que exista
un estimulo que realmente sea una amenaza para nosotros o bien lo que ocurre es que nos
activamos mucho más de lo que corresponde, en este caso estamos hablando de una
ansiedad patología que no es funcional, no nos ayuda, sino que nos genera aun mas
malestar.

La ansiedad provoca en las personas distintas reacciones tanto a nivel cognitivo, como
fisiológico como emocional o conductual.
Algunos ejemplos de como la ansiedad nos genera sensaciones físicas serían:
- Aumento de los latidos del corazón
- Sensación de que nos falta el aire
- Dolor en el pecho
- Temblores u hormigueos
- Mareos o inestabilidad
También nos podemos sentir cansados con dolor de cabeza, etc.
Entonces, ¿Qué podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos en esas situaciones que
estamos sintiendo mucha ansiedad?

La terapia psicológica permite entender en que momentos se activa está respuesta de
ansiedad y profundizar que se esconde detrás de ella, que nos quiere transmitir.
Es muy importante la psicoeducación, conocer qué es la ansiedad, de que forma se
manifiesta en nuestras vidas, que conductas y pensamientos hace que se queden en nuestra
vida y cuáles son los tratamientos que pueden ayudarnos.

La relajación es fundamental ante esta situación, intentar relajar cada parte de nuestro
cuerpo cuando estamos teniendo una activación filosófica puede ser de gran ayuda, y para
esto está la relajación progresiva muscular de Jacobson que nos permite aprender como
ir relajando nuestro cuerpo, conectar con nosotros mismos.

La respiración también es esencial como mecanismo de regulación de la ansiedad, ya que
el oxígeno nos permite funcionar de forma correcta. Para aprender a gestionar nuestra
respiración está la meditación, el yoga o incluso realizar actividades físicas.

Gracias por vuestras aportaciones a Asemfa Córdoba.

martes, 18 de octubre de 2022

CUIDAR DE NOSOTROS MISMOS

CUIDAR DE NOSOTROS MISMOS

El autocuidado hace referencia a la capacidad de estar atentos a las que cosas que nos suceden en nuestro día a día, las cosas que pensamos y sentimos y permitirnos tener un espacio en el que validar estas emociones, proteger y en definitiva lograr un estado de bienestar tanto FÍSICO COMO PSICÓLOGICO.

En este ámbito del cuidado psicológico/emocional, cuidar de sí mismo requiere de un diálogo interno, es decir, una conversación con nosotros mismos en la cual podamos reconocer nuestras necesidades tanto física, mentales como emocionales. En definitiva, hace referencia a:

-Hacerse responsable de sí mismo (lo que quiere decir, identificar nuestras emociones) - Defender nuestras opiniones
- Poner límites a los demás
- Saber diferenciar que nos conviene más o cómo invertir nuestro tiempo y energía. Algunos de los beneficios que aporta el autocuidado son:

  • -  Fortalecer la autoestima

  • -  Capacidad de adaptación y generación de respuestas alternativas para afrontar

    situaciones de estrés

  • -  Actitud más optimista ante la vida

  • -  Mayor productividad y calidad de vida.

    Una forma de autocuidado importante reside en PEDIR AYUDA PSICOLÓGICA

    La terapia psicológica es muy importante, ya que puede ayudar a SUPERAR BLOQUEOS EMOCIONALES y DESARROLLAR ESTRATEGIAS que permitan ayudarnos a afrontar las situaciones a las que debemos enfrentarnos a lo largo de nuestra vida.

    Además, acudir a terapia también ayuda a las personas a definir sus metas, profundizando en quienes son y que quieren en la vida: por lo tanto, AYUDA A MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA Y SENTIRSE PLENO.

    Durante las sesiones de terapia, la persona que acude tiene la oportunidad de explorar sus estados de ánimo y sus comportamientos ante determinadas situaciones en un ENTORNO SEGURO, donde se aplicará la escucha activa y no será juzgado en ningún momento por el terapeuta.

    La terapia permite tomar nuevas perspectivas sobre algún problema por el cual se esté atravesando. ¿No os ha pasado alguna vez que no sabes por qué te sientes de determinada manera? O no sabes como gestionar lo que estás sintiendo...

    Pues los terapeutas enseñamos habilidades de comunicación para transmitir esas emociones que en ocasiones cuesta tanto identificar, con el objetivo de promover la autoestima, las relaciones personales y la perspectiva de la vida.

Es recomendable acudir a terapia psicológica cuando existe un problema que supera las

fuerzas que tienes en determinado momento para solucionarlo, que te impide vivir y

experimentar bienestar y que por lo tanto te ocasiona malestar y sufrimiento.

Hay que tener en cuenta que a veces las personas piensan que para ir al psicólogo se

necesita un motivo que sea muy grave, o aquella de que “ya se me pasará con el

tiempo”. También existe la idea de que pedir ayuda es sólo para las personas débiles y

todos estos factores influyen para no pedir ayuda psicológica.

Pero nada de esto es verdad. Los psicólogos pueden ayudar en aquellos momentos en

los que necesitas hablar con alguien a pesar de que el problema no sea extremadamente

grave, ya que no tienen por qué serlo basta con que produzca a la persona algún nivel

de malestar.

Todo el mundo tenemos momentos en nuestras vidas en los que nos viene bien una

ayuda externa.

LO NORMAL SERÍA QUE, SI ALGO TE PRODUCE SUFRIMIENTO, O INTERFIERE DE

CUALQUIER MANERA EN EL TRANSCURSO DE TU VIDA, CONVIENE BUSCAR AYUDA

PSICOLÓGICA.

¿POR QUÉ DEBEMOS PERMITIRNOS ESTAR MAL?

Es mejor que las cosas vayan cicatrizando poco a poco, ir curando nuestras heridas con paciencia y cariño, poniéndole todos los días la atención necesaria para ayudar a curar y procesar lo que necesitamos aprender. Es mucho mejor eso, que intentar poner una tirita para “estar bien”, para anular esas emociones que las personas consideran MALAS, hasta que un día de pronto, ocurre algo que provoca que la tirita se despegue y la herida comienza a doler de nuevo.

Resulta que todo lo que no procesamos cuando lo estamos sintiendo, vuelve de alguna forma, y hay que intentar solventar una herida que con el tiempo le cuesta más cicatrizar.

Hay que intentar vivir el dolor o las emociones que no se consideran tan agradables, porque están en nuestras vidas para enseñarnos algo, por muy duro que pueda parecer y en caso de ser necesario, pedir ayuda psicológica a los profesionales de la salud mental.

PENSAMIENTOS ACERCA DE ACUDIR A TERAPIA

Algunas personas por el contrario tienen la idea de que acudir a terapia es algo

milagrosoes decir, voy a una consulta psicológica, expreso cual es mi problema con el

profesional que se encuentre allí y cuando se termine voy a salir renovado hasta tal

punto que de forma mágica el problema desaparece.

Y ojalá esto fuera cierto y pudiéramos aliviar esas sensaciones que a veces son tan

desagradables y transformarlas en algo placentero. Pero ni podemos hacer esto, ni

realmente beneficiaria a ninguna persona.

El malestar que sentimos y que se desencadena ante distintas situaciones quiere

ayudarnos de alguna forma, en lugar de intentar no prestarle atención o estar ocupado

con mil cosas para hacer que no duela o evadirte es mucho mejor mirarlo de frente.

Asumir y admitir que hay cosas en la vida que son complicadas y que nos producen dolor

y malestar es el primer paso para ver esa famosa luz entre tanta oscuridad.

Habrá días en los que uno salga de consulta peor de lo que ha entrado, pero esto quiere

decir que se está trabajando con temas que son difíciles y se esta empezando a sanar la

herida. A veces las recompensas que obtenemos por las cosas que hacemos y llevamos

a cabo no son inmediatas y tenemos que tener paciencia para ir recogiendo esos frutos.

Si de algo estoy segura es que hay que ser muy valiente y fuertes en esta vida para

sentarte con un psicólogo y psicóloga y hablar desde el corazón de aquellas cosas que

te hacen sufrir o que te gustaría trabajar para poder mejorar o cambiar.

No todo el mundo se atreve a dar ese GRAN PASO para transformar y cambiar su

perspectiva.

Las emociones que tan presentes se encuentran en nuestro día a día desde que abrimos

los ojos y salimos de la cama es un mundo completamente desconocido para la gran

parte de las personas, no solamente por no entender el mensaje que nos quieren

transmitir sino por la falta de educación emocional que existe al respecto para entender

las distintas funciones que tienen en nuestra vida.

AUNQUE NADIE PUEDE VOLVER ATRÁS Y HACER UN NUEVO COMIENZO... CUALQUIERA PUEDE EMPEZAR DE NUEVO Y HACER UN NUEVO FINAL por vuestras aportaciones a Asemfa Córdoba.

miércoles, 14 de abril de 2021

La Autoestima por los Profesionales de Asemfa Radio Córdoba Digital.

La Autoestima.


Entendemos que la autoestima son aquellos pensamientos, sentimientos y actitudes que las personas tenemos hacia nosotros mismos y constituyen la base de nuestra identidad. La manera en que encaramos el mundo y cómo nos movemos en él está guiada por el concepto que tenemos de nosotros mismos, es decir, de nuestra autoestima. 

La autoestima se construye desde la infancia principalmente a través de nuestra relación con personas significativas (padres, hermanos, abuelos, etc) y continúa formándose a lo largo de la vida a través de las experiencias que vivimos, nuestras relaciones con los demás y el ambiente en el que nos desenvolvemos. Por esta razón, nuestro grado de autoestima es cambiante y se puede modificar y trabajar para elevarlo a través de algunas acciones. Más concretamente, podemos decir que la autoestima es lo siguiente:

1. La confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida.

2. La confianza en nuestro derecho a triunfar y a ser felices; el sentimiento de ser respetables, de ser dignos, y de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y carencias, a alcanzar nuestros principios morales y a gozar del fruto de nuestros esfuerzos.”

Componentes de la autoestima: 

-       Componente cognitivo: pensamientos y creencias acerca de nosotros mismos (capacidades, habilidades, etc.) de nuestro cuerpo y de los demás. 

-       Componente emocional: sentimientos favorables o desfavorables acerca de uno mismo, se mide con el grado de aceptación que tenemos de nosotros mismos.

-       Componente conductual: lo que decidimos y hacemos, comportamiento que se adopta ante las dificultades y ante los demás. 

¿Por qué es importante desarrollar la autoestima?

La autoestima nos ayuda a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos, lo que influye en nuestro comportamiento. Por lo tanto, una buena autoestima puede ayudarnos a:

-       Conseguir querernos tal y como somos. Estar bien con nosotros mismos. Confiados, seguros y sobretodo, estar en sintonía con uno mismo.

-       Cuando nos conocemos a la perfección, sabemos cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Por lo tanto, esto nos permite trabajar nuestras virtudes hasta el punto de desarrollar lo mejor que tenemos de nosotros mismos. Consiguiendo así autorealizarnos como personas.

-       Además, cuando afrontamos el mundo con una visión totalmente positiva, somos mucho más capaces de conseguir nuestras metas y nuestros objetivos. Muchas veces sucede lo que los psicólogos llamamos: “La profecía del autocumplimiento”. Por ejemplo, si crees que no vas a ser capaz de conseguir algo, seguramente no lo vas a conseguir (porque no vas a realizar muchas de las cosas que tendrías que hacer para poder conseguirlo); de lo contrario con una visión mucho más positiva y proactiva, podemos llegar a conseguir todo lo que nos proponemos. Por ejemplo, para conseguir un empleo es necesario la autoestima, no porque haga que lo consigas directamente, pero sí que te va a aportar mayor eficacia y más confianza en ti mismo para desenvolverte en una entrevista personal y que te lo den.

-       Cuando uno está bien con uno mismo, se verá reflejado en su comportamiento y relación con el entorno. Por lo tanto, una persona con una buena autoestima podrá relacionarse mucho mejor con gente nueva, interaccionar mucho más positivamente, establecer relaciones más duraderas, etc.

¿Cómo saber si tengo baja autoestima?

-       Relaciones interpersonales exageradas: Relaciones dependientes, dónde no se siente una persona merecedora de amor, podrá conformarse con cualquier persona aunque ésta no le brinde el respeto ni el amor. Por eso vemos personas golpeadas, frustradas y desdichadas al lado de alguien que no las quiere.

-       Comportamientos defensivos: Creer que todo el tiempo están siendo rechazados o criticados, preferir aislarse y tomar a mal cualquier comentario.

-       Desórdenes alimenticios: Buscar a través de la ingesta exagerada de comida la satisfacción a las necesidades afectivas o en su defecto la prohibición de alimentos como un medio de reproche por no aceptar su cuerpo.

-       Perfeccionismo: la baja autoestima se muestra por medio del perfeccionismo por sentirse inadecuados e incompetentes, buscaran ser aceptados por cualquier medio, de lo contrario se sentirán fracasados.

-       Promiscuidad: a las personas que no se valoran a sí mismas no les importará con quien comparten su intimidad. Utilizan el sexo para llamar la atención y tener aceptación de los demás. Creando círculos viciosos donde siempre buscaran la compañía de alguien para sentirse completos y cuando esto acaba buscaran la satisfacción con alguien más.

-       Depresión. No encuentran un motivo suficiente para vivir, y tampoco son felices, pues fácilmente se sienten heridos y frustrados.

-       Miedo y ansiedad: Basándose en experiencias negativas pasadas, se anticipan a lo peor, tomándolo como una generalidad de la vida y no como solo una experiencia de la que se puede aprender y tomar decisiones.

-       Inseguridad: Ésta básicamente abarca cualquier ámbito, el no sentirse capaz, merecedor, con un dialogo interno negativo de todos los defectos que creo que tengo.

-       Autoimagen distorsionada: Una proyección inadecuada de nuestro cuerpo de lo que vemos frente al espejo, rechazar alguna o algunas características físicas, no sentirse a gusto con su cuerpo, esa sensación de incomodidad y malestar general causada por algún defecto físico o imaginario.

-       Crítica constante: Son los peores jueces, se juzgan sin piedad con creencia de ser castigados. Comparaciones con los otros y menosprecio por uno mismo.

¿Cómo mejorar la autoestima?

-       Busca y encuentra el origen de tu baja autoestima. Pregúntate el por qué de tus miedos. 

-       Hazlo, inténtalo, aunque puedas fracasar. El principal enemigo de nuestra autoestima baja es no hacer nada. La autoestima no depende del resultado, depende de que actúes. De esta forma la autoestima aumenta cuando te enfrentas a las circunstancias, y disminuye cuando las evitas.

-       Sustituir objetivos por valores. A veces no conseguir objetivos muy marcados y deseados puede llevar a frustrarnos y a sentir que no valemos para nada, esto no pasa cuando son los valores y no los objetivos lo que marcan nuestra dirección en la vida. Por ejemplo: imagínate que te estás preparando una oposición, llevas meses y meses estudiando y haciendo menos planes de ocio; en este caso tus valores son el esfuerzo, la perseverancia, la superación personal, la capacidad de sacrificio, la fuerza de voluntad y la responsabilidad entre otros. Si finalmente no apruebas el examen y no consigues la plaza, los valores que sí has mantenido durante esta etapa de tu vida siempre van a estar ahí para que te sientas muy orgullos@ de ello. 

-       Identificar tus fortalezas: puntos fuertes, habilidades que se te dan especialmente bien.

-       Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales: Detecta esos pensamientos irracionales, negativos acerca de ti mismo/a y cuestiona su objetividad, cambiándolos por otros más realistas y objetivos. Identifica en qué situaciones aparecen y qué es lo que te dicen exactamente. ¿De qué manera te hacen interpretar las situaciones?, ¿qué emociones te provocan? Cuanto mejor entiendas las emociones que te causan, menor poder tendrá sobre ti y es que reconocer la emoción que sientes reduce su impacto.

-       Perdónate a ti mismo, practica la autocompasión: date apoyo y sé comprensivo contigo mismo, en lugar de criticarte y juzgarte constantemente. Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes un error. 

-       Haz ejercicio: hacer deporte incrementa la autoestima a corto plazo.


Autores. 

Marta Rivert Ramos.

Alba Wic Cortes.

Raul Rodenas Cardenas.

Profesionales de Asemfa Cordoba Radio Digital.

 

Gracias por vuestras aportaciones a Asemfa Córdoba.


domingo, 17 de noviembre de 2019

El poder de la mente: la fibromialgia




Ya he hablado otras veces del poder de la mente, en este caso voy a hablar de la fibromialgia. En este espacio se habla de la enfermedad mental, pero, ¿en dónde podemos englobar la fibromialgia?
Una enfermedad en terreno en medio de nadie. Las pruebas físicas no muestran ningún daño y sin embargo quienes padecen este mal se sienten cada vez peor.
La fibromialgia consiste en un dolor que comienza casi siempre con un resfriado y, de hecho, los que la padecen dicen que creen que nunca llegaron a curarse de ese resfriado pero que, curiosamente, se origina tras algún hecho psicológico traumático para la persona. A partir de ahí, los dolores aumentan junto con el cansancio según va pasando el tiempo hasta el punto en el que se muestra totalmente incapacitante.
¿Cómo es posible que algo que no se ve provoque en el cuerpo un dolor tan fuerte?  ¿Cómo es posible que tu cerebro envíe esas señales de dolor cuando no hay nada aparente que lo justifique? Parece una enfermedad que no tiene sentido, encima los médicos se resisten a creerte porque nada respalda los síntomas que tú mencionas.
Pero todos los dolores en el cuerpo tienen una justificación, un por qué y un para qué.
¿Qué te quiere decir tu cuerpo para que se produzca este desarreglo?
Es curioso, debe ser así, que casi todas las personas que sufren este mal tienen unas características similares. La excesiva responsabilidad, el querer hacer todo, ayudar a todo el mundo, olvidando sus propias necesidades. Son personas que se sienten minusvaloradas en sus vidas, en lo que hacen. Y en ellas aparece el conflicto entre lo que necesitan y lo que dan. Un, no quiero pero debo.
La familia es el lugar donde más se producen estos abusos contra ti, porque se han acostumbrado a que tú lo hagas todo, nadie quiere cambiar esa actitud, todos están bien excepto tú. Y como tú no eres capaz de hacer nada al respecto, lo hace tu cerebro por ti, literalmente te incapacita para que detengas esa carrera en contra de ti mismo y tus necesidades.
El tratamiento farmacológico no es suficiente ni consigue paliar todos los síntomas. Entre ellos antidepresivos o relajantes musculares.
Al principio no entiendes qué te está pasando y te enfadas con todo y con todos. Nadie te entiende, te quieren convencer de que todo son imaginaciones tuyas y ello te llevará a sufrimiento y a sentirte impotente, puedes incluso aislarte, no quieres explicar otra vez lo mal que te sientes.
Muchas veces te quedas ahí y sigues padeciendo, rogando para que la enfermedad te permita pasar un día sin tanto dolor. Que alguien encuentre una solución para tu mal. Te deprimes por la salud que ya no tienes mientras los dolores aumentan y el cansancio te impide incluso levantarte de la cama.
Pero si superas esa etapa, si dejas que tu cerebro se exprese podrás intentar buscar una explicación, por qué, para qué te ha pasado esto.
Será en esta fase donde buscarás ayuda. Un médico no te ayudará, lo sabes. Debes buscar un psicólogo, alguien que te permita ver qué te quiere decir la enfermedad. No están llevando bien tu vida. No te estás cuidando. Necesitas reorganizar tus ideas y tus creencias, cambiar tu modo de pensar, dejar de luchar contra ti mismo.
¿Se cura la fibromialgia?
Sí, casi siempre. Ello depende de la actitud del propio paciente. Pero ese desarreglo bioquímico que se ha producido es necesario restablecerlo. Así que sí, te curarás cambiando tu modo de pensar, estableciendo unos límites psicológicos o incluso alejándote de las personas que te están incapacitando aunque sea de modo inconsciente.
El desarreglo bioquímico se relaciona con los iones de calcio, sodio, magnesio y potasio. La proporción y el equilibrio de estos iones son los que provocan los síntomas y su ajuste puede recuperar tu salud. Infórmate si padeces este mal pero no te olvides de que lo más importante es que reconozcas que tu cuerpo te ha dado una lección muy importante para que aprendas, no para que la tapes o luches contra él.
Sé feliz, te lo mereces.
Rocío Testa Álvarez.

No puedo evitarlo: los impulsos




Un impulso es la necesidad de realizar ciertas actos, se percibe como una imposibilidad a resistirse a evitar hacer ciertas actividades aunque incluso puedan resultar peligrosas para uno mismo o para los demás.
La impulsividad es un rasgo de la personalidad, no tiene por qué ser un problema pero, como siempre que nos referimos a la salud mental y a las enfermedades mentales, todo depende del grado de impulsividad y qué límites tienen esos impulsos.
Hay personas que se dejan llevar por sus impulsos de manera que llegan a tener muchos problemas con las personas que se relacionan. Cuando ese impulso te lleva a traspasar el límite de la persona con la que estás, hay un problema.
El propio impulso dirige tu vida, no puedes resistirte a él. Cuando pasa de un extremo donde es  imposible llevar  una vida normal aparecen diferentes trastornos, entre ellos, el trastorno explosivo intermitente (explosiones de comportamientos agresivos en donde la situación no lo justifica), cleptomanía, tricotilomanía, ludopatía, compras compulsivas...
Normalmente se presentan ideas constantes referidas al impulso, síntomas de nerviosismo y de excitación emocional ante la posibilidad de llevar a cabo el impulso. falta de concentración, obsesiones, compulsiones, depresión, ansiedad, poca autoestima, desapego emocional, temperamento irritable...
Es cuando cambias el no puedo por el necesito hacerlo.
Aunque se habla de posibles causas genéticas o de un cerebro fisiológicamente algo diferente que hace que el funcionamiento no sea el adecuado, está claro que las influencias ambientales junto con la personalidad de la persona que sufre una falta de control de impulsos es lo más importante a la hora de ayudar a estas personas.
Cuando se ha llegado al extremo de que las conductas mostradas son peligrosas tanto para la persona afectada como para los demás que le rodean puede ser útil algún fármaco que controle estos impulsos. Aunque es básico el tratamiento psicológico que va a depender de las características de la persona  y del tipo de impulso que no se controla.
Es básico enseñar el autocontrol, y eso es muy difícil. Se necesita motivación por parte de la persona, que reconozca que lo necesita, que debe hacer todo lo que esté en su mano para evitar estos brotes. Se necesita constancia y el apoyo no solo del profesional que lo esté tratando sino de la gente que está a su lado. Paciencia y esfuerzo es el cóctel básico que permitirá a la persona recuperar el control  de sus conductas y sus impulsos.
Como tantas veces se debe investigar en el origen de esa conducta, no es casual, está causada por experiencias traumáticas vividas en el pasado, en la infancia. Encontrar ese origen y sanarlo es la llave para que el problema se resuelva totalmente o se controle lo suficiente para recuperar una vida normal.
Ese encontrarse a sí mismo es el primer paso, dejar de luchar contra ti mismo, contra lo que eres, contra tus sentimientos, reconocer que tienes un problema y que quieres solucionarlo. Solucionarlo es la meta.
Entre el primer paso y la meta hay más pasos. Una cosa que todos debemos aceptar es que a veces sentimos dolor, es necesario, es la vida. No podemos controlar cuando nos va a venir ese dolor pero sí ser conscientes de que es transitorio. No dura para siempre. Podemos soportarlo.
Si consigues distraer a tu mente cuando estas situaciones de dolor surgen podrás superarlas mejor sin tener tanta ansiedad o tanta tristeza. Tu mente siempre se inventa historias dramáticas acerca de lo que estás viviendo o incluso anticipa situaciones desastrosas sobre el futuro o te lleva al pasado para que recuerdes escenas que te harán entrar en una situación de tristeza muy dolorosa.
Para distraerla acude a tus amigos, a tus familiares, a alguien de confianza que pueda sacarte de ese estado. O realizar cosas que te gusten mucho como pintar, escribir, dedicarte a cuidar plantas si tienes jardín...
El último paso es enfrentarte a la situación, eso es lo que más te va a costar, debes responsabilizarte de tus conductas, de los problemas que está causando tu forma de actuar.
Ver la meta, sentir cómo será tu vida si consigues controlar tus impulsos, te ayudará a luchar y hará que consigas una vida mucho más plena y feliz.
Tú te lo mereces.
Rocío Testa Álvarez.